Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

¡SALVAR LA HUMANIDAD¡

De Ensayos & Discursos de WF, p.90-91
Permitidme repetirlo: no he leído toda la obra de esta presente generación de escritores; todavía no he tenido tiempo. Así que debo hablar sólo de los que conozco. Estoy pensando   ahora en el que calificaría como el mejor: El guardián entre el centeno de Salinger, quizá porque éste expresa completamente lo que he intentado decir: un joven, dueño de su   voluntad, que algún día será un hombre, más inteligente que algunos y más sensible que la mayoría, que (él ni siquiera lo habría denominado por instinto porque no sabía que lo poseía) porque quizá Dios lo había puesto allí, amaba al hombre y deseaba ser parte de la condición   humana, de la humanidad, que intentó pertenecer a la raza humana y falló. Para mí, su tragedia no era que no fuese, como quizá pensaba él, lo suficientemente duro o lo   suficientemente valiente o lo suficientemente digno para ser aceptado en la humanidad. Su tragedia era que cuando intentó entrar en la raza humana, allí no había raza humana. No había nada que pudiera hacer salvo zumbar, arrebatado e inviolado, dentro de las paredes de cristal de su vaso hasta que, o bien lo dejase o bien, mediante su propio arrebatado zumbar, se  destruyese a sí mismo. Por supuesto uno piensa inmediatamente en Huck Finn, otro joven dueño de su voluntad que algún día pronto será un hombre. Pero en el caso de Huck todo contra lo que tenía que combatir era su pequeño tamaño, que el tiempo lo curaría por él; en algún momento sería tan grande como cualquier hombre con quien tuviera que vérselas; e incluso tal como era, todo lo el daño que podía hacerle el mundo adulto era despellejarle un poco la nariz; la humanidad, la raza humana, le aceptaría y de hecho ya le estaba aceptando; lo único que tenía que hacer era crecer en ella.

Éste es el dilema del joven escritor tal como yo lo veo. No sólo el suyo, sino que todos nuestros problemas consisten en salvar a la humanidad de ser desalmada como el semental o el verraco o el toro son castrados; salvar al individuo del anonimato antes de que sea demasiado tarde y se desvanezca la humanidad del animal denominado hombre. Y quién mejor para salvar a la   humanidad que el escritor, el poeta, el artista, puesto que es quien más debería temer su pérdida puesto que la humanidad del hombre es la sangre de la vida del artista.

INCIPIT 336. LA HERMANA DE FREUD / GOCE SMILEVSKY

Tumbada en la oscura habitación, con los ojos cerrados, una anciana hurga en sus memorias más tempranas y encuentra allí tres recuerdos: cuando para ella muchas cosas de este mundo aún no tenían nombre, un chico le mostraba un objeto afilado, diciendo: "Cuchillo»; cuando todavía creía en los cuentos de hadas, una voz le susurraba la historia del ave que con el pico se abría el pecho y se arrancaba el corazón; cuando el tacto le decía más que las palabras, una mano se acercaba a su rostro, acariciándolo con una manzana. Aquel chico de sus recuerdos que la acaricia con una manzana, le susurra una historia y le enseña un cuchillo es su hermano Sigmund. La anciana que está recordando soy yo, Adolphine Freud.
-Adolphine -resonó en la oscuridad de la habitación-. ¿Duermes?
-No, estoy despierta -contesté. A mi lado, en la cama, estaba mi hermana Pauline.
-¿Qué hora es?
-Sobre la medianoche, supongo. Mi hermana se despertaba todas las noches e  nvariablemente, con idénticas palabras, refería la misma historia:
-Éste es el fin de Europa.
-Muchas veces se ha visto llegar el fin de Europa.
-Nos matarán como a perros.
-Ya lo sé.

-¿Y no te da miedo?

LIBERTAD

De Ensayos & Discursos de WF

Esa cosa es la responsabilidad, no sólo el deseo y la voluntad de ser responsable, sino la evocación de los viejos padres de la necesidad de ser responsable. Ya sea que la perdiésemos, la olvidásemos o deliberadamente la descartásemos. Ya sea que decidiésemos que la condición libre no valía la responsabilidad de ser libre, o que olvidásemos que, para ser libre, un hombre debe asumir y mantener y defender su derecho a ser responsable de su condición libre. Quizá incluso nos fue robada la responsabilidad, puesto que durante años el mismo aire -radio, periódicos, panfletos, folletos, las voces de los políticos- ha sido un clamor hablando acerca de los derechos del hombre -no de los deberes y obligaciones y responsabilidades del hombre,   sino sólo de los «derechos» del hombre-; tan alto y tan constante que aparentemente hemos venido a aceptar los sonidos como su propia autoevaluación, y a creer también que el hombre   no tiene nada más que derechos: no los derechos de independencia y condición libre para trabajar y resistir según su propio sudor con el fin de ganar por sí mismo lo que los viejos ancestros entendían por felicidad y su persecución, sino sólo la oportunidad de intercambiar su condición libre y su independencia por el privilegio de estar libre de las responsabilidades de la independencia; el derecho no a ganar, sino a que se le dé, hasta que al final, por un simple uso compuesto, hemos convertido en respetable e incluso hemos elevado a sistema nacional lo que los viejos padres habrían desdeñado y condenado: la caridad.

INCIPIT 335. TRAS LOS PASOS DE RIPLEY / PATRICIA HIGSMITH

1
Tom avanzó con el mayor silencio posible sobre el suelo de parquet, cruzó el umbral del cuarto  de baño, se detuvo y escuchó.
Zz-zz-z-zz-zz-zz.
Las laboriosas bestezuelas volvían a hacer de las suyas, aunque Tom aún podía oler el Rentokill que había inyectado en sus agujeros de salida aquella misma tarde. Los bichos seguían  serrando, como si los esfuerzos de Tom no hubieran servido para nada. Echó un vistazo a la toalla de manos color rosa que estaba doblada debajo de uno de los anaqueles de madera y vio que ya se habia formado un minúsculo montoncito de serrín fino.
-¡Cerrad el pico! -exclamó Tom, golpeando el armario con un puño.
Cerraron el pico. Silencio. Tom se imaginó a los bichitos que empuñaban sierras haciendo una pausa. mirándose unos a otros con aprensión, pero, al mismo tiempo, moviendo la cabeza -como si dijeran e Ya ha ocurrido antes. Es el "amo" otra vez, pero se irá dentro de un minuto:.. También a Tom le había ocurrido otras veces: si entraba en el cuarto de baño con pasos normales, sin pensar siquiera en las carcomas, a veces detectaba su zumbido antes de que ellas le detectasen a él. Sin embargo, si daba un paso mal o abría un grifo, los bichitos permanecían callados durante unos minutos. Heloise decía que Tom se tomaba el asunto demasiado en serio.
-Pasarán años antes de que hagan caer el armario.

Pero a Tom le molestaba el hecho de que le hubiesen derrotado las carcomas.

CLASES SOCIALES Y PATOS

 De Magma, de Lars Iyer
A veces piensa que se debe a que soy de clase trabajadora. No puedo sobreponerme a la idea de que alguien me esté escuchando de verdad, dice W., de que yo tenga un público. Lo cual, si se piensa en ello, es bastante insólito. Pienso que estoy hablando ante gente mejor que yo,   más refinada. Lo cual, naturalmente, casi siempre es cierto. W. dice que los odio y los amo; que únicamente deseo su aprobación, aunque al mismo tiempo no la deseo; que eso es lo último que deseo.

W. tiene sus momentos patéticos, admite. A veces percibe cómo el Schwärmerei se eleva en su pecho. A veces su voz comienza a ascender en decibelios. Pero como sabe que yo vaya  continuación, ¿quién notará sus excesos entonces? Yo hago que la gente del público se estremezca, dice. Provoco que se muevan con nerviosismo debido a un horror involuntario. ¡Todo ese Schwärmerei ¡Todo ese pathos!

INCIPIT 334. LA CABEZA PERDIDA DE DAMASCENO MONTEIRO / ANTONIO TABUCCHI

Manolo el Gitano abrió los ojos, miró la débil luz que se filtraba por las rendijas de la chabola y se levantó, procurando no hacer ruido. No le hacia falta vestirse porque dormía vestido, la chaqueta anaranjada que le habla regalado el año anterior Agostinho da Silva, llamado Franz el alemán, domador de leones desdentados en el Circo Maravilhas, hacía ya tiempo que le servía de traje y de pijama. A la mortecina luz del amanecer buscó a tientas las sandalias  transformadas en zapatillas que usaba como calzado. Las encontró y se las puso. Conocía la chabola de memoria, y podía moverse en la semioscuridad respetando la exacta geografía de los míseros muebles que la ocupaban. Avanzó tranquilo hacia la puerta y entonces su pie derecho chocó contra la lámpara de petróleo que estaba en el suelo. Mierda de mujer, dijo entre dientes Manolo el Gitano. Habla sido su mujer la que la noche anterior quiso dejar la lámpara de petróleo junto a su catre con el pretexto de que las tinieblas le producían   pesadillas y soñaba con sus muertos. Con la lámpara tenuemente encendida, decía ella, los fantasmas de sus muertos no tenían valor para visitarla y la dejaban dormir en paz.
-¿Qué hace El Rey a estas horas, alma en pena de nuestros muertos andaluces?

Su mujer tenia la voz pastosa e insegura de alguien que empieza a despertarse. Ella le hablaba siempre en geringonça, una mezcla de la lengua de los gitanos, de portugués y de andaluz. Y le llamaba El Rey.

NABOKOVIANA

De Limonov, de Emmanuel Carèrre, p. 124
La atmósfera en el Russko, Dielo es tibia, polvorienta, muy rusa. Café por la mañana, té con mucho azúcar a rodas horas y, casi un día sí y otro no, un cumpleaños que justifica que se   saquen los pepinillos encurtidos, el vodka y el coñac Napoleón para los Iinotipistas, que es su gran esnobismo. Se llaman “querido” y "Eduard Veniamínovich”, tan largo como un brazo. En suma, es un lugar cálido, relajante para alguien que acaba de desembarcar y no habla inglés, pero es también un hospicio donde se han frustrado las esperanzas de quienes han tenido que llegar a América creyendo que les aguardaba una vida nueva y se han empantanado en esta tibieza muelle, estas querellas nimias, estas nostalgias y vagas esperanzas de retorno. El enemigo jurado para todos ellos, más aún que los bolcheviques, es Nabokov. No porque Lolita les escandalice (bueno, sí, un poco), sino porque ha dejado de escribir novelas de emigrado para emigrados, le ha vuelto la espalda a su pequeño universo rancio. A Eduard, por odio de clase y desprecio de la Iiteratura para literatos, le disgusta Nabokov más que a ellos, pero noquisiera por nada del mundo detestarle por las mismas razones que dios, ni demorarse entre estas paredes que huelen a tumba y a pis de gato.

QUERELLA DE LOS ANTIGUOS Y LOS MODERNOS

De Stephen el héroe
-Amigo mío, eso es una bobada. Siempre estás hablando de lo “moderno”. ¿Tienes idea de la edad de la tierra? Dices que estás emancipado, pero, en mi opinión, no has pasado todavía del primer libro del Génesis. No hay tal cosa como moderno y antiguo : todo es lo mismo.
- ¿ Qué es lo mismo?
-Lo antiguo y lo moderno.
-Ah, sí, ya sé, todo es lo mismo que todo lo demás. Claro que sé que la palabra moderno es sólo una palabra. Pero cuando la uso, la uso con cierto significado ...
-¿Qué quieres decir tú, por ejemplo?

-El espíritu moderno es de vivisección. La vivisección misma es el proceso más moderno que se puede concebir. El espíritu antiguo aceptaba los fenómenos de mala gana. El método antiguo investigaba la ley con la linterna de la justicia, la moralidad con la linterna de la revelación, el  arte con la linterna de la tradición. Pero todas esas linternas tienen propiedades mágicas: transforman y desfiguran. El método moderno examina su territorio a la luz del día. Italia ha añadido una ciencia a la civilización al apagar la linterna de la justicia y considerar al delincuente en su producción y su acción. Toda la crítica moderna, política y religiosa, prescinde de presuntos Estados, presuntos Redentores e Iglesias. Examina a la entera comunidad en acción y reconstruye el espectáculo de la redención. Si fueras un filósofo estético tomarías nota de todas mis divagaciones porque ah! tienes el espectáculo del instinto estético en acción. El colegio filosófico podría reservar un detective para mí.

WIKIPEDIA

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